INCENTIVOS FISCALES A LAS ENTIDADES DE REDUCIDA DIMENSIÓN

¿QUÉ ES UNA ENTIDAD DE REDUCIDA DIMENSIÓN?¿QUÉ EMPRESAS SON CONSIDERADAS DE REDUCIDA DIMENSIÓN Y QUÉ BENEFICIOS FISCALES TIENEN?

El régimen especial de incentivos fiscales para empresas de reducida dimensión es aplicable a un gran número de pequeñas y medianas empresas que cumplen un importante papel en la economía de cualquier pais. 

Posiblemente sea usted titular de un pequeño negocio o dueño de una mediana empresa y desconozca los beneficios fiscales que este régimen le puede proporcionar. 

A continuación, se lo explicamos con detalle.

Consideración de Entidad de Reducida Dimensión

Lo primero que vamos a definir son las características que deben tener estas entidades para que, según la normativa vigente, sean consideradas ENTIDADES DE REDUCIDA DIMENSIÓN. Para ello, nos remitimos al artículo 101 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades, que indica:

“Artículo 101. Ámbito de aplicación. Cifra de negocios.

1. Los incentivos fiscales establecidos en este capítulo se aplicarán siempre que el importe neto de la cifra de negocios habida en el período impositivo inmediato anterior sea inferior a 10 millones de euros.”

Según lo dispuesto anteriormente, el primer requisito que marca la normativa está relacionado con la Cifra de Negocios de la entidad, siendo requisito indispensable para su aplicación, que la Cifra de Negocios del año anterior (si el periodo impositivo coincide con el año natural) sea inferior a diez millones de euros.

No obstante, realizamos algunas precisiones al respecto:

  • Si el período impositivo anterior hubiese tenido una duración inferior al año, la cifra de negocios se elevará al año. 
  • Si la entidad es de nueva creación, la cifra de negocios que se tomará como referencia para la aplicación o no de este régimen especial será la del primer período impositivo en que se desarrolle efectivamente la actividad.
  • La cifra de negocios establecida como límite está referida al grupo de sociedades en su conjunto, entendiendo el grupo en el sentido del artículo 42 Código de Comercio, con independencia de la residencia y de la obligación de formular cuentas anuales consolidadas. Esto es, si varias sociedades conforman grupo según el artículo indicado anteriormente, la cifra de negocios a considerar será la suma de todas las cifras de negocio de las sociedades que forman parte del grupo, con las consideraciones establecidas en la normativa contable. 

El Concepto “Cifra de Negocios”

De la propia definición de entidad de reducida dimensión, otro parámetro que debemos analizar es que debemos considerar como Cifra de Negocios a efectos de aplicar este beneficio fiscal. 

Pues bien, la Ley del Impuesto sobre Sociedades no define este concepto por lo que, para ello, debemos acudir a la normativa contable, donde el Código de Comercio y las Normas de Elaboración de Cuentas Anuales establecen que: 

“el importe neto de la cifra anual de negocios se determinará deduciendo del importe de las ventas de los productos y de las prestaciones de servicios u otros ingresos correspondientes a las actividades ordinarias de la empresa, el importe de cualquier descuento (bonificaciones y demás reducciones sobre las ventas) y el del IVA y otros impuestos directamente relacionados con las mismas, que deban ser objeto de repercusión. “

La definición anterior podemos resumirlo en: 

+ Importe de las ventas y prestaciones de servicios (excluidos los impuestos).

+ Las subvenciones que forman parte del precio de venta de los bienes y servicios.

– Devoluciones de ventas o Rappels sobre ventas.

– Descuentos comerciales efectuados en los ingresos objeto de cómputo en la cifra anual de negocios.

Incentivos Fiscales de las Empresas de Reducida Dimensión

Los principales incentivos fiscales que se recogen en este régimen especial son los siguientes:

  1. Libertad de Amortización para Inversiones Generadoras de Empleo. 

Los elementos nuevos del inmovilizado material y de las inversiones inmobiliarias afectos a actividades económicas que se pongan a disposición del contribuyente en el año en el que se considera empresa de reducida dimensión, podrán ser amortizados libremente siempre que, durante los 24 meses siguientes a la fecha del inicio del período impositivo en que los bienes adquiridos entren en funcionamiento, la plantilla media total de la empresa se incremente respecto de la plantilla media de los 12 meses anteriores, y dicho incremento se mantenga durante un período adicional de otros 24 meses. Para el cálculo de la plantilla media total de la empresa y de su incremento se tomarán las personas empleadas, en los términos que disponga la legislación laboral, teniendo en cuenta la jornada contratada en relación a la jornada completa.

La cuantía de la inversión que podrá beneficiarse del régimen de libertad de amortización será la que resulte de multiplicar la cifra de 120.000 euros por el referido incremento calculado con dos decimales, es decir, por cada persona de incremento en el promedio de plantilla media.

  1. Amortización Acelerada de elementos nuevos del inmovilizado material y de las inversiones inmobiliarias y del inmovilizado intangible. 

Este incentivo fiscal consiste en acelerar la amortización de las inversiones realizadas en elementos nuevos de tal manera que, se permite la amortización de estos bienes mediante la aplicación de un coeficiente de amortización que se calcula multiplicando por 2 el coeficiente máximo fijado en las tablas de amortización del artículo 12 de la LIS, independientemente del método de amortización aplicado por el contribuyente.

En este enlace le explicamos cómo se calcula esta amortización de los bienes de inversión para que sea considerado un gasto fiscalmente deducible:

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La aplicación de esta amortización acelerada es una opción para el contribuyente y su aplicación está condicionada a que los elementos patrimoniales a amortizar se encuentren afectos a actividades económicas, además de que sean puestos a disposición del contribuyente en el ejercicio que se cumplan los requisitos para aplicar el régimen fiscal de ERD indicados anteriormente.

  1. Pérdidas por deterioro de los créditos por posibles insolvencias.

Este beneficio fiscal posibilita la deducción fiscal de pérdidas por deterioro de créditos comerciales calculadas de forma global y basadas en estimaciones según la cuantía de los créditos pendientes de cobro. 

El importe de la pérdida por deterioro anual fiscalmente deducible será, como máximo, el 1% de los créditos pendientes de cobro a la finalización del periodo impositivo donde se aplique este régimen fiscal. Para su deducción fiscal es indispensable que dicho deterioro esté reflejado en la contabilidad de la empresa.

Se excluyen del cálculo del 1% el saldo de los deudores sobre los que se hubiera reconocido una pérdida por deterioro individualizada de los créditos por insolvencia establecida en el artículo 13.1 LIS (situación de concurso, alzamiento de bienes, vencimiento de pago superior a 6 meses…).

  1. Ventajas en la deducibilidad fiscal de mayores cuantías en contratos de arrendamiento financiero.

Como beneficio fiscal añadido sobre el criterio general de la LIS para todas las empresas, las entidades de reducida dimensión podrán deducir en concepto de recuperación del coste del bien hasta el triple del coeficiente máximo de las tablas (en en régimen general está limitado al doble del coeficiente máximo de amortización).

Como habrá podido comprobar, los beneficios fiscales de las entidades consideradas de reducida dimensión son de importancia y, en muchos casos, de cuantía considerable por lo que nuestra recomendación es que acuda a un profesional que le pueda asesorar y aconsejar al respecto, con el objetivo de minimizar sus costes fiscales.

En ASELEC Asesoría y Abogados contamos con ese equipo de profesionales en los que podrá confiar si necesita asesoramiento al respecto. Le invitamos a contactar con nosotros.

Marga Velasco.

Economista

Dpto. Fiscal-Contable

ASELEC, asesoría y abogados.

LA AMORTIZACIÓN EFECTIVA EN LA EMPRESA

¿CONOCE EL CONCEPTO “AMORTIZACION EFECTIVA”? ¿SABE LA INFLUENCIA QUE TIENE ESTE GASTO FISCALMENTE DEDUCIBLE SOBRE EL RESULTADO DE SU EMPRESA?

Posiblemente, en alguna ocasión, usted haya tenido que realizar en el desarrollo de su actividad económica una inversión en determinados bienes que, además de haber supuesto un desembolso monetario elevado, están destinados a ser utilizados como instrumentos de trabajo por un período superior a un año.Estos son los denominados bienes de inversión, cuyo gasto fiscalmente deducible en el Impuesto sobre Sociedades se imputa a la cuenta de resultados por la vía de la amortización.
A continuación, le explicamos como se calcula esta amortización de los bienes de inversión para que sea considerado un gasto fiscalmente deducible.

Concepto y clases de amortización

Podemos definir la amortización como la depreciación efectiva o pérdida de valor que sufre cualquier elemento a causa de su uso, funcionamiento u obsolescencia.
Esta depreciación, según origen, podemos clasificarla como:

  • Depreciación funcional: es la pérdida de valor ocasionada por el uso de los elementos o simplemente por el paso del tiempo.
  • Depreciación excepcional: es la pérdida de valor ocasionada por causas distintas a las anteriores, normalmente con carácter excepcional e imprevisible.

Esta depreciación se considerará efectiva y, por lo tanto, fiscalmente deducible, cuando se aplique uno de los métodos regulado en el artículo 12 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades, que comentaremos mas adelante.

¿Qué elementos se pueden amortizar, cuando y sobre que importe?

Son amortizables todos los elementos del inmovilizado material (edificaciones, mobiliario, elementos de transporte, maquinaria, instalaciones técnicas, etc) se pueden amortizar salvo los terrenos y solares, los elementos del inmovilizado intangible (patentes y marcas, concesiones administrativas, aplicaciones informáticas, etc) y las inversiones inmobiliarias.
Según el artículo 3.3 del Reglamento del Impuesto sobre Sociedades,
“los elementos patrimoniales del inmovilizado material e inversiones inmobiliarias empezarán a amortizarse desde su puesta en condiciones de funcionamiento y los del inmovilizado intangible desde el momento en que estén en condiciones de producir ingresos”
“Los elementos patrimoniales del inmovilizado material, inmaterial e inversiones inmobiliarias deberán amortizarse dentro del período de su vida útil.”

Como base para la amortización, según el apartado 2 del artículo 3 del RIS, debemos tomar el precio de adquisición o coste de producción de los bienes excluido, en su caso, el valor residual. Cuando se trate de edificaciones, no será amortizable la parte del precio de adquisición que corresponda al valor del suelo. Cuando no se conozca el valor del suelo se calculará prorrateando el precio de adquisición entre los valores catastrales del suelo y de la construcción en el año de adquisición o aplicar otro criterio que se fundamente en un valor normal de mercado del suelo y construcción en el año de adquisición.

Métodos de amortización

La Ley y el Reglamento de Impuesto sobre Sociedades, establecen en su artículo 12 y 3 respectivamente, una serie de métodos de amortización para que el gasto originado por esta depreciación sea fiscalmente deducible.

Método de amortización lineal según tablas.
– Método de amortización degresiva con porcentaje constante.
– Método de amortización de suma de dígitos.

Aplicando uno de los métodos anteriores, la amortización será considerada como efectiva y el gasto originado fiscalmente deducible, no obstante, la normativa también contempla la posibilidad de que el contribuyente aplique otro método, siempre que pueda probar tal efectividad.

En esta ocasión, nos centramos en el primero de los métodos indicados cuya aplicación es la más frecuente.

MÉTODO DE AMORTIZACIÓN LINEAL SEGÚN TABLAS

El método de amortización lineal según tablas establece un coeficiente máximo y un coeficiente mínimo de amortización por elemento patrimonial, pudiendo el contribuyente aplicar, dentro de ese márgen que ofrecen ambos coeficientes, la cuantía que estime conveniente.

La tabla de amortización vigente a día de hoy es la establecida en el artículo 12 de la LIS:

La amortización practicada por el contribuyente, siempre que se encuentre entre los límites previstos en las tablas de amortización anteriores, se calificará de “amortización efectiva” y será fiscalmente deducible.

De lo indicado anteriormente, resaltamos la importancia de calcular correctamente este gasto por amortización ya que, de ser considerado un gasto fiscalmente deducible, repercutirá directamente en el pago de impuestos de su empresa.

Si necesita asesoramiento sobre el cálculo de la amortización de los bienes de su empresa o tiene dudas sobre como minimizar el pago de sus impuestos, confíe en el equipo de asesores fiscales de ASELEC. Siempre estamos encantados de ayudarle.

Marga Velasco.
Economista
Dpto. Fiscal-Contable
ASELEC, asesoría y abogados.

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